miércoles, 27 de mayo de 2015

PIONERA DEL TRABAJO SOCIAL 
Mary E. Richmond y el trabajo social
Antonio Antón


         
          Se ha editado por Editorial Talasa, El caso social Individual, de Mary E. Richmond, con un excelente Prólogo de Mario Gaviria. Es un libro clásico del trabajo social de enorme interés y una ocasión de reflexión sobre algunos problemas del trabajo social más profesionalizado. Siguiendo este prólogo vamos a extractar algunas de las ideas fundamentales de Richmond, para luego destacar algunos elementos sobre su vigencia ante la problemática del trabajo social hoy.
          Mary Richmond (1861-1928), norteamericana, publicó su libro más famoso Caso Social Individual en 1922 tras 40 años de experiencia de trabajo social y tras la década progresista y más creativa de 1910 a l920. Mary Richmond no sólo practicó el trabajo social, sino que le dio su primer contenido técnico e ideológico. Fue la inventora conceptual, la que teorizó y sistematizó el Trabajo Social, la que formalizó sus técnicas y contenidos. Es una mujer al tanto de la teoría científica en las Ciencias Sociales de su tiempo.
          A pesar de todo, a pesar de haber definido la actividad del Trabajo Social, las características de la profesión y las condiciones que requerirían los profesionales del Trabajo Social, su gran aportación histórica es a la vez su gran paradoja, el defender el Trabajo Social no es sólo un proceso educativo para la adaptación de la gente en la sociedad en que vive, sino, además, y simultáneamente, un proceso de investigación permanente para conseguir avances y reformas sociales para el progreso de la sociedad. La gran paradoja es que trabajando de uno en uno, con seres dependientes y excluidos, para tratar de lograr que se conviertan en interdependientes unos de otros e integrados en la sociedad, no bastará para lograrlo. Hay que adaptar -dice- no sólo las personas a la sociedad, sino la sociedad a las personas. El cambio social, la lucha por los avances y progresos de la sociedad, así como la investigación social, son formas esenciales del Trabajo Social. El asunto va lejos y todavía hoy esta concepción es vanguardista.
          Sus libros son perfectamente modernos, seriamente actuales, y su función principal es recordarnos que los Servicios Sociales son servicios personales y que el Trabajo Social bien hecho es de boca a boca, de mente a mente, necesita mucho tiempo, mucha paciencia, mucho esfuerzo y mucha formación. Fue una reformadora social. En su libro insistió en que los trabajadores sociales, además de llevar casos individuales debían investigar, denunciar los problemas sociales y crear una opinión pública favorable a la reforma y a los avances sociales. Para ella uno de los elementos permanentes para el Trabajo Social era el proceso de educación social y de adaptación que incidía sobre la personalidad del cliente (hoy diríamos usuario), con el que se diseñaba un diagnóstico y un plan o programa de integración o participación, que era el fin último a conseguir con el cliente.
          Se adelantó a su tiempo y pidió a los psicólogos que descubrieran la dinámica de grupos, cosa que estaban por entonces haciendo. Estaba en contra de los Servicios Sociales organizados en "grandes instituciones cuartelarias", adelantándose a las valoraciones de Foucault.
          Richmond era evolucionista. El trabajo social para ella era conseguir la adaptación de los clientes a un mundo y a una sociedad que se iría reformando progresivamente. Por otra parte en el libro de Richmond apenas aparecen los negros ni los hispanos. La droga de la época es el alcohol, y el gran problema, el hambre y las enfermedades.
          La idea esencial inicial del Trabajo Social de Casos, consistente en que el individuo y/o la familia se acoplen, afinen, sintonicen, uno a uno, es decir adecuen su personalidad al entorno y éste se adecue al progreso social mediante cambios en la política social, es la esencia de la filosofía de Mary Richmond: "La acción directa de mente a mente".
          Es favorable al empleo de la ayuda o el subsidio económico. Estando en contra de que el trabajador social sea un expendedor de limosnas "que denigra tanto al que la da como al que la recibe", sin embargo, en ciertos casos y como utensilio de trabajo del caso, el subsidio, la prestación o la ayuda concreta pueden tener su justificación. En este tema Richmond está impregnada en la lucha contra la dinámica de beneficencia predominante hasta entonces, y vinculada a los círculos cristianos de quedarse exclusivamente en alguna limosna o subvención económica. Sin embargo este aspecto de infravalorar los subsidios económicos tendrá efectos contraproducentes que luego comentamos.
          Para Mary Richmond el caso social individual tiene poco que ver con el psicoanálisis y con Freud. De los años 30 a los 80 se produjo un auténtico secuestro de Richmond por los y las trabajadoras sociales freudianas. Es evidente que la relación psicoanalítica es diferente a la relación de trabajo social.
          El Caso Social Individual es una creación de las mujeres. Es un conjunto de métodos y técnicas, una forma de hacer, un modelo de intervención en sí mismo, un invento estrechamente relacionado con el género femenino. Probablemente se debió a que históricamente, en la división sexual del trabajo, a la mujer se le encargaba el cuidar a seres dependientes: niños, enfermos, ancianos, disminuidos, etc. En la historia de la humanidad la mujer (no le queda otro remedio, la especializó el varón para eso) ha desarrollado unos conocimientos y unas habilidades que han sido imprescindibles no sólo para la supervivencia de la especie, sino para el mantenimiento de la productividad y la producción.
          El Trabajo Social es el último apoyo que asume la comunidad entera. De hecho la clientela de los trabajadores y trabajadoras sociales es vista como residual, lo que tiene como resultado  el que los servicios de bienestar social, los servicios sociales, proporcionan el apoyo o la ayuda mínima y como último recurso o como última red. Algunos argumentan que los bienes y servicios son proporcionados sólo en la medida y con el propósito de que eviten la revolución social de los que no tienen nada. Evidentemente los servicios sociales tienen un fuerte componente de control social y pueden favorecer la desmovilización como todas reformas sociales. Sin embargo es excesivo considerarlos exclusivamente como una fuerza represiva utilizada para mantener el status quo como decía Marcuse en 1964.
          Al desgajarse el Trabajo Social de la Medicina, Richmond utiliza el lenguaje médico: Análisis, diagnósticos, tratamiento... Sin embargo define el Trabajo social no sólo por el diagnóstico y tratamiento individual sino por dos elementos claves más: la lucha por los avances o la reforma social y la investigación social. La confluencia entre Caso Individual y la prevención y educación generalizada será el gran objetivo, tanto de los Servicios Sociales como de  los Servicios Sanitarios, en el siglo XXI, no porque los profesionales de haya convencido, sino porque la viabilidad del Estado del Bienestar y su supervivencia habrán exigido la orientación pedagógica y preventiva para disminuir gastos y trabajo clínico.
          "La mente del ser humano es la suma de sus contactos, de sus relaciones sociales"... El Trabajo Social debe ser preferentemente social.  El trabajo social de Casos es algo distinto de la psicoterapia aunque no se puede separar lo psicológico de lo social y de lo económico. El Trabajo Social de Casos intervendrá para incidir y modificar el entorno psicológico y al entorno económico, con todas las relaciones sociales que ello lleva.
          Señalaba Richmond, lo que todavía hoy es válido (al valorar los requisitos para las Rentas mínimas), que se daba demasiada importancia a saber si, cuando alguien se dirige a los Servicios Sociales pidiendo algo, este cliente tiene o no recursos propios o su familia, cuando en realidad lo que hay que investigar, y por eso ella inventó el Trabajo Social de Caso Individual, son las causas profundas que hacen que esa persona se dirija a los Servicios Sociales a pedir ayuda. En el trabajo social se debe estar atento a escuchar no solo a las personas afectadas y sus familias, sino a todos los testigos de sus vidas que se encuentran en su entorno. M. Richmond no separaba el Caso Social Individual del Caso Social Familiar.
          El libro El Diagnóstico Social se quedó corto. Era demasiado técnico y demasiado concreto.  A partir de centenares de casos trató de obtener generalizaciones, abstracciones, recomendaciones sistemáticas sobre cómo trabajar los Casos Sociales Individuales. El resultado es a la vez un éxito y un escollo; un éxito, porque da ocho o diez trucos, pista o consejos; un escollo, porque  se limita a principios y consejos tan generales que su éxito depende de la inteligencia y sensibilidad del trabajador o trabajadora social al aplicarlos. No son recetas, sino conceptos.
          En los años 70 y 80 se ha ido despreciando sin conocerla, la obra de Mary Richmond, acusando al Trabajo Social de Casos Individuales como reaccionario y ñoño, como pretendiendo únicamente la adaptación de la gente al sistema social. Con esa excusa, la inmensa mayoría de los profesionales españoles de los Servicios Sociales de los Ayuntamientos e instituciones abandonan el Trabajo Individual de Casos y se abstienen de presionar públicamente para el avance de las reformas sociales  y del Estado de bienestar, que se consolida en España sin su lucha pública. Por ejemplo el Salario Social en las Comunidades Autónomas nació como consecuencia de la denuncia de Cáritas y la presión de la huelga del 14-D de 1988. Sin embargo en estos años la recuperación del Trabajo Social de Casos en España se está intentando llevar a cabo a través de la puesta en marcha del Salario Social o las Rentas Mínimas de Integración o Inserción.
          Dentro de la valoración de El caso social individual debemos destacar algunos aspectos que dificultan un traslado mecánico a la sociedad actual. En primer lugar la relación entre los subsidios económicos y el trabajo social de integración es de los más complejos y necesita un nuevo enfoque. Richmond tiende a infravalorar la importancia de la generalización de las prestaciones sociales. En EEUU en esos años (1900 a 1928) hay casi un pleno empleo y por tanto no hay necesidad de subsidios de desempleo generalizados. La proporción de pensionistas también es muy limitada por la inferior esperanza de vida media. Las bolsas de pobreza eran marginales, y ante la situación individual de exclusión o marginación social su expectativa inmediata de integración era sobre todo a través de la situación socioeconómica familiar y con un tratamiento individualizado.
          La realidad actual europea es completamente diferente y, especialmente, la española con más de 8 millones de pobres y 3 millones y medio de parados y una gran precariedad laboral. Aquí el problema de las prestaciones por desempleo, el salario social, o la problemática del reparto del trabajo aparecen como elementos centrales. Los resultados de los planes y programas de integración social a través del empleo son muy limitados y los problemas de dualidad y segmentación social mucho más importantes.
          Por otra parte en estas décadas la lucha contra el paro, como fuente de desigualdad social, y la acción contra la pobreza y por la integración social afecta a más de un tercio de la población y por tanto al conjunto de la perspectivas de la transformación social de la sociedad. El asunto no afecta solo el sector más excluido o de extrema pobreza sino al conjunto de la sociedad que se ve involucrado en su status y comportamiento por estas fuertes lacras sociales. Evidentemente los tratamientos son diversos según segmentos y condiciones socioeconómicos y grados de marginación y exclusión social.
          Hay que considerar que el marco inmediato de integración es el entorno colectivo mas restringido del ámbito familiar para luego plantearse el más amplio socio-cultural y comunitario. En el tratamiento individual, aunque se cuenta con el entorno social, la relación directa con la persona concreta es necesaria pero insuficiente. El problema es el estímulo a la participación colectiva de ellas mismas y la articulación de mecanismos asociativos y comunitarios.
          Un aspecto importante a destacar son las diferencias sustanciales entre el trabajo social en EEUU y Europa y el papel de las instituciones y del Estado. En EEUU y más a primeros de siglo el trabajo social es privado a través de fundaciones. No es institucional como en Europa. Por tanto no está vinculado y controlado por el Estado. Ello ha contribuido a favorecer el voluntariado y a mantener una dinámica más libre y antiburocrática. En Europa y con la implantación del Estado de Bienestar, las funciones de asistencia y trabajo social han ido siendo asumidas en gran parte por las instituciones públicas y por otra parte por la gran institución de la Iglesia. Los profesionales del trabajo social están más dependientes ideológicamente y económicamente de la jerarquía estatal e institucional.
          En Europa y en concreto en el Estado español, con el desarrollo de este trabajo en los años 70, se ha ido fortaleciendo la idea que las instituciones son las responsables del trabajo social y los trabajadores sociales pasan a ser meros gestores de los recursos humanos y presupuestarios. Su técnica será adecuar los recursos disponibles y no exigir los recursos para cubrir las necesidades. Dejan de ser agentes de trabajo social y de dinamización. En este sentido el libro es interesante para el trabajo social semi-institucional de todo tipo de asociaciones y con un enfoque más antiburocrático que el actual.         
          Otro de los problemas fundamentales es la relación entre técnica/método y los límites de la transformación y crítica social. La relación entre el trabajo social individual y de grupo o comunidad también empieza a configurarse de otra forma. Por una parte hay que señalar la experiencia en ese sentido de las llamados nuevos grupos y movimiento sociales diversos, con grandes componentes de trabajo e integración social. Por otra hay que citar la experiencia comunitaria y de integración social más desarrollados en ámbitos más específicos como en el tratamiento de drogodependencia, en el ambiente escolar y en sanidad. Por último citar las experiencias complejas y diversas de integración cultural y social de diferentes minorías étnicas e inmigrantes. Sin embargo ante la ampliación y masificación de los sectores sociales afectados, el trabajo social especializado se ha ido restringiendo a la atención individual de la gente muy marginada o relacionada con la exclusión total, inhibiéndose del conjunto de los problemas socioeconómicos.
          Todavía queda la polémica y tensión histórica entre la tradición privada reformadora y poco institucional de la tradición de Richmond y la tradición socialista/marxista de responsabilizar a las instituciones y al estado. Esta tradición estatalista tiene efectos de desresponsabilización de la sociedad civil, de las propias organizaciones sociales y los propios trabajadores y trabajadoras sociales. Igualmente se ha tendido a polarizar la oposición entre trabajo asistencial y acción preventiva, cuando la prioridad a lo segundo no debe obstaculizar la atención a la asistencia directa, incluidos los subsidios económicos necesarios.
           El neoliberalismo está reduciendo el estado social dejando a la sociedad y especialmente a los sectores más desfavorecidos abandonados de la protección social que los amparaban parcialmente. Ante la crisis del Estado de bienestar se está potenciando la familia y el papel de la mujer como renovada red asistencial y de apoyo. Por otra parte hay que considerar que el voluntariado, las organizaciones sociales y el débil tejido social no pueden suplir hoy el retroceso en el Estado de Bienestar que se está produciendo en prestaciones, asistencia y servicios sociales comunitarios. Un reto está en frenar los recortes del Estado de Bienestar y en abrir una perspectiva transformadora de las dinámicas socio-económicas y políticas. Pero, al mismo tiempo, el gran reto para el trabajo social está en estimular la conciencia y la experiencia comunitaria, y la generación en la propia sociedad y en los sectores más sensibles, de una nueva dinámica de integración social, de forma cooperativa y solidaria en una perspectiva más colectiva e igualitaria.

TRABAJO SOCIAL EN ESTADOS UNIDOS

se enfocaba en la asistencia o beneficencia a los obreros y a los pobres. El primer centro comunitario en Estados Unidos se creó en 1886 en la ciudad de Nueva York con el nombre de Neighborhood Guild, que años más tarde cambió su nombre por el de University Settlement. En 1889 [las Sociedades Organizadas Caridad (COS) crearon la primera casa de caridad] Jane Adams y Ellen Gates fundaron en Chicago el centro Hull House, que se convirtió en el símbolo del movimiento de Centros Comunitarios y Centros Vecinales, gracias a los escritos de Hane Adams. Estos escritos se referían principalmente a la filosofía de los centros y a la experiencia obtenida en ellos. Los centros se expandieron rápidamente, especialmente en Estados Unidos y Canadá. Mientras en 1891 había 6 centros comunitarios en Estados Unidos, nueve años más tarde, en 1900, había más de 400. 


De otro lado, en 1912 en Estados Unidos Samuel Richard Slavson, reúne a niños de los barrios pobres y crea la primera teoría del Servicio Social Grupal (SSG) desde el enfoque del Psicoanálisis, este realiza Caso Social, desde grupos a los cuales llama terapéuticos.

En 1934 la Trabajadora Social Grace Coyle, escribió el libro Studies in group behavior, donde plantea algunos fundamentos teóricos de la disciplina. En 1935 se incluye oficialmente el método de Trabajo Social con Grupos como parte de la profesión y Grace Coyle presenta la primera ponencia de Trabajo Social con Grupos titulada Trabajo Social de Grupo y cambio social. En 1936 se crea la Asociación Nacional para el Estudio del Trabajo Grupal – Association Fort he Study de Group Works- que luego se denominó American Association For The Study of Groyp Works.

También es importante evidenciar que antes de la II Guerra Mundial, la intervención del Trabajo Social que prevalecía era la preventiva y después de la guerra se hizo necesario trabajar desde una perspectiva de restauración y rehabilitación para grupos. 

Fue entonces en 1940 que se inició la definición con mayor precisión el ámbito y funciones del Trabajo Social con grupos; “Durante esta época se carecía de un cuerpo de ordenado de conocimientos, de marcos de referencia, así como proposiciones teóricas organizadas y de concepciones sistemáticas. Gradualmente, los trabajadores sociales, conscientes del estado de desarrollo de este método y de la necesidad de identificar, sistematizar y fortalecer los conocimientos, empezaron a dedicar sus esfuerzos al desarrollo de teorías que orientaran la práctica en el ejercicio profesional.” 

Por lo mencionado anteriormente, es que en 1946 se trabaja con mayor rigurosidad la especificidad metodológica y lo académico del Trabajo Social con Grupos como disciplina científica. Grace Coyle en la Western Rerserve University, dictó el primer curso de Trabajo Social con Grupos y escribió su obra titulada Social Process in Ornanized Grups, con un enfoque psicoterapéutico (salud mental e intra-psiquicio). Igualmente fue ella quien presentó las primeras ponencias sobre Trabajo Social con Grupos en la National Conferencia of Social Work.

En 1949 Gisela Konopka (Asistente Social y psicoanalista Germana) desarrolló la teoría metodológica de Servicio Social Grupal, plasmado en su libro Social Group Work. Ella propone en 1963, unos valores básicos para la práctica de Trabajo Social en Grupos, donde se resalten la participación, la cooperación, la libre expresión, la iniciativa y el valor de la individualización.

Por ésta época, mostrando madurez metodológica se realizan congresos especializados de Trabajo Social con Grupos, se publican revistas especializadas como: Social Work With Groupia Journal Of Community and Clinica Practice o Social Work With Groups y varios libros sobre Trabajo Social con Grupos como Group Work With American Youth de Grace Coyle, Social Group Work Practice de Gertrude Wilson y Gladys Ryland, Social Group Work Practice de Harleigh Trecker, Therapeutic Group Work with Children de Gisela Konopka.

También en 1963, Robert Vinter, conceptualiza y clasifica los grupos bajo el modelo remedial; William Schwarte, conceptualiza y clasifica los grupos de ayuda mutua.

En 1966 Papell y Rothman estudiaron los tipos de grupos y los organizaron bajo el criterio de propósito del grupo, es decir, por tratamiento para fomentar la ayuda mutua, por crear conciencia ciudadana. Dentro de su trabajo recogen el trabajo de Vinter y Schwartz y los tres modelos, que son: modelo remedial, el modelo recíproco y el modelo de meta social.

Otro autor importante es Charles Garvin, el cual estudia los grupos por los valores y roles en diversas circunstancias y los grupos por los valores y roles en diversas circunstancias y los clasifica en cuatro grupos o categorías:

a. Grupos para reducir anomia.

b. Grupos para enriquecer el desempeño de roles

c. Grupos de control social

d. Grupos para desarrollar roles alternos

Sin embargo, en la década de los 70, la formación de Trabajadores Sociales en los Estados Unidos se daba en los niveles de pregrado, maestría y doctorado, desde una mirada integracionista o generalista, incluyendo en este proceso, la enseñanza de los tres métodos básicos del Trabajo Social.

En 1980 Toseland y Rws, tratando de agrupar todos los tipos de grupos existentes, presenta dos grandes categorías: 

a. Grupo de tratamiento, se unen cuatro subgrupos, que son los educativos, los de crecimiento, los remediales y los de socialización.

b. Grupos de tareas, se da a partir de la reunión de seis subgrupos, que son los comités, los administrativos, los concilios de delegados, los equipos usualmente interdisciplinarios, las conferencias de tratamiento y los grupos de acción social.

Para terminar el recorrido cronológico y el acercamiento del proceso por los Estados Unidos del Trabajo Social con grupos, es importante plantear que en la mitad del siglo xx en este lugar se implementaban y se profesionalizaron los tres métodos clásicos del Trabajo Social (Caso, Grupo y Comunidad), pero de forma aislada, fragmentada y con poca integración entre los tres, porque de acuerdo a las preferencias de las y los estudiantes se profundizaba en uno de los métodos anteriormente mencionados, según la preferencia de las y los estudiantes.

jueves, 14 de mayo de 2015

LOS MÉTODOS PROFESIONALES DEL TRABAJO SOCIAL


Tiene como fin la obtención de determinados resultados  prácticos, Estos métodos son el resultado de un proceso   en el cual durante siglos “el ayudar a la gente con una acción social espontánea se fue tecnificando hasta transformarse en una profesión.
 Son las diferentes formas de acción social destinadas a la ayuda a los necesitados utilizando procedimientos de actuación; La idea de “método de trabajo social” implica que se pretende ir mas allá de la simple experiencia  para realizar tareas de asistencia social, pretendiendo que las acciones que se realicen tengan un principio organizador, una coherencia y una coordinación operativa.   

miércoles, 6 de mayo de 2015

Perfil profesional de Trabajo Social

El perfil profesional de una profesión es la descripción de competencias y capacidades requeridas para el desempeño de una ocupación, así como sus condiciones de desarrollo profesional. Está compuesto por la declaración de la competencia general, la descripción de unidades de competencia, las realizaciones profesionales y los criterios de realización o ejecución, independientemente del área profesional y/o ámbito de desempeño en el que desarrolle sus funciones.
Para el desarrollo del perfil profesional del trabajador social se ha tomado como referencia la metodología utilizada por el MEC para la elaboración del Catálogo de Títulos Profesionales. Esta metodología se basa en el análisis de las cualificaciones requeridas para cada perfil, utilizando métodos cualitativos de recogida y procesamiento de la información proporcionada por los agentes sociales, especialistas y técnicos.
 
Así mismo, el perfil parte del concepto de competencia profesional utilizado tanto por el MEC como por el INEM, que no se centra únicamente en los conocimientos técnicos sino que tiene en cuenta todo aquello que rodea la profesión y que afecta al desarrollo y desempeño de la misma. Para ello se han identificado tanto los conocimientos como las destrezas, habilidades sociales y habilidades técnicas necesarias para el desarrollo de las diferentes tareas requeridas por el perfil del trabajador social.
 
COMPETENCIA GENERAL
El /la trabajador/a social es un/a profesional de la acción social que tiene una comprensión amplia de las estructuras y procesos sociales, el cambio social y del comportamiento humano, que le capacita para:
  • intervenir en las situaciones (problemas) sociales (de malestar) que viven individuos, familias, grupos, organizaciones y comunidades, asistiendo, manejando conflictos y ejerciendo mediación;
  • participar en la formulación de las Políticas Sociales;
  • contribuir a la ciudadanía activa mediante el empoderamiento y la garantía de los derechos
    sociales.
Todo ello con el fin último de contribuir junto con otros profesionales de la acción social a:
  • la integración social de personas, familias, grupos, organizaciones y comunidades,
  • la constitución de una sociedad cohesionada y
  • el desarrollo de la calidad de vida y del bienestar social.
Hemos definido un conjunto de cinco competencias profesionales que son las siguientes:
1. Capacidad para trabajar y valorar de manera conjunta con personas, familias, grupos, organizaciones y comunidades sus necesidades y circunstancias.
2. Planificar, implementar, revisar y evaluar la práctica del trabajo social con personas, familias, grupos, organizaciones y comunidades y con otros profesionales.
3. Apoyar a las personas para que sean capaces de manifestar las necesidades, puntos de vista y
circunstancias.
4. Actuar para la resolución de las situaciones de riesgo con los sistemas cliente así como para las
propias y las de los colegas de profesión.
5. Administrar y ser responsable, con supervisión y apoyo, de la propia práctica dentro de la organización.
6. Demostrar competencia profesional en el ejercicio del trabajo social.


http://www.trabajosocialasturias.org

jueves, 30 de abril de 2015

PRECURSOR DEL TRABAJO SOCIAL


Chalmers, Thomas (1780-1847).
Clérigo y economista escocés, nacido en Anstruther (Fifeshire) en 1780 y fallecido en Edimburgo en 1847. Abrazó el estado eclesiástico, fue profesor de filosofía moral en la Universidad de Saint Andrews y se unió al cisma de la iglesia de Escocia, acaecido en 1843.
Chalmers fue admitido como estudiante en la Universidad de Saint Andrews en 1792 y en esta institución escocesa estudió matemáticas, filosofía, ética y política. Tres años más tarde, inició su formación en teología, necesaria para seguir la vocación eclesiástica.
Al finalizar sus estudios en Saint Andrews, se trasladó a la Universidad de Edimburgo, donde amplió sus conocimientos matemáticos. En 1802 fue destinado a la parroquia de Kilmany, lo que le permitió ejercer como profesor asistente de matemáticas. Dotado de una gran oratoria, tenía una importante audiencia tanto en su actividad académica como eclesiástica e incluso eran de buena aceptación sus obras sobre los sistemas de beneficencia para los pobres.
En 1815 fue destinado a Glasgow, ciudad entonces asediada por la miseria. Profundamente afectado por las condiciones sociales en las que vivía la mayoría de la población, Chalmers se implicó activamente en las actividades de caridad, con el fin de auxiliar a los necesitados. Desarrolló también una intensa actividad literaria, desde la que defendió un sistema para la protección de los desfavorecidos.
En 1823 accedió a la plaza de catedrático de filosofía moral en la Universidad de Saint Andrews y en 1828 dejó el cargo para asumir la cátedra de teología en la de Edimburgo, donde impartió clases hasta 1843. Ese mismo año, como consecuencia del veto ejercido por la jerarquía de la Iglesia de Escocia sobre el nombramiento de los párrocos, medio millar de eclesiásticos, entre los que se contaba Chalmers, se escindieron y fundaron la Iglesia Libre de Escocia.

En 1834 fue nombrado miembro de la Royal Society y miembro correspondiente del Instituto de Francia. Entre sus principales obras destacan: Economía civil y cristiana de las grandes ciudades; La economía política considerada con relación al estado moral y al porvenir moral de la sociedad; y Suprema importancia de la moral para una buena organización de la sociedad.

www.mcnbiografias.com/app-bio/do/show?key=chalmers-thomas

domingo, 26 de abril de 2015

Caracteristicas del trabajo social

 Características de un Trabajador Social

Existen diversas cosas que hacen ser un buen trabajador social, pueden ser 7 o pueden ser más, pero bueno allá va una lista con 7 importantes características para trabajar en este campo.

Responsabilidad
Se debe entender la responsabilidad como una conciencia de cuales son nuestras obligaciones y  a su vez ejercer una dedicación al trabajo. Conociendo bien la situación, para hacernos responsables de ella.


Respeto
Este es un buen valor que proporciona a las personas un reconocimiento y aprecio que se merecen, es una manera de ofrecer a las personas que confíen en nosotros. Dentro de esta característica iría unido a otras como la tolerancia.


Tener sentido de la Ética
Podemos entender la ética como un conjunto de valores, principios y normas que se encuentran dentro de uno mismo, con un buen sentimiento moral hacia los demás seres humanos dentro de la sociedad y en lo profesional.

Ser comunicativo
Esta es una característica un poco diferenciadora, ya que hay algunos trabajadores sociales que por su forma de ser son más comunicativos, se podría decir que es algo innato. Esto se podria decir que  se resume como la gran capacidad de hablar de con otras personas, pero también hay matices que podemos controlar como son: el tono de la voz y la pronunciación, los gestos, la actitud y la empatía. Para ampliar sobre el tema de la Comunicación Trabajo Social

Prudencia
La prudencia es una de esas virtudes que nos ayuda a reflexionar y a considerar las consecuencias que pueden producir nuestros actos o lo que digamos anticipadamente. Esta claro que no siempre se podrá conseguir, pero si algo bastante probable de incrementar siguiendo una metodología.


Creatividad
Es una grand herramienta la cual se debería de desarrollar en situaciones especificas, se puede decir que la creatividad es una capacidad para encontrar soluciones y llevarlas a cabo. Esa creatividad se canaliza en la práctica, cuando nos encontramos con casos realmente complejos con varios frentes abiertos, estos frentes se deben solucionar individualmente para conseguir un desarrollo global del caso.


Ser colaborador
Una gran habilidad del trabajador social es saber colaborar con los demás es algo imprescindible en este campo, y saber adaptarse a los métodos de otros.

jueves, 9 de abril de 2015

TRABAJO SOCIAL

Se define como la profesión que promueve el cambio social, la resolución de problemas en relaciones humanas , y el fortalecimiento y la liberación del pueblo.